Maggie Guzmán Locutora / Voice Over

Esta es la tercera llamada… comenzamos.

Hola.

Me presento: soy locutora.

¿Desde cuándo? Yo creo que desde siempre. De pequeña era “el ajonjolí de todos los moles”, es decir, procuraba salir en cuanto evento escolar, bailable, poesía o cualquier otra actividad que se organizara. En casa, jugaba a memorizar comerciales y recitarlos a gritos bajo la mirada, a veces curiosa y otras francamente harta, de mi mamá y hermana.

A los quince años tuve mi primer encontronazo con el teatro: ese monstruo de boca roja y aterciopelada que te traga irremediablemente y te marca de por vida. En el grupo de Teatro Libre (por 6 años) aprendí a hacer un “cuadro de emociones”, a memorizar textos, a mover el cuerpo, a elastizar mi voz, y a mostrar todo esto en ensayos y funciones… tercera, tercera llamada; comenzamos. Incluso actualmente sueño mucho con aquella época, mirando el telón cerrado desde el escenario, escuchando el rumor del público en las butacas, sintiendo que el corazón late tan rápido que en cualquier momento va a saltar por encima de las tablas.

Más adelante, durante mi vida universitaria, estuve en otros grupos de teatro, pero nada como aquel. Mi carrera (Comunicación), implicaba, felizmente, el pragmatismo de aquellas habilidades escénicas y de montaje aprendidas en la adolescencia. Probablemente debido a eso, muchos de los trabajos y tareas se me facilitaron enormemente. En una ocasión, tuve que realizar la post-producción de un anuncio pretendido para televisión, de una marca de pañales. La voz de aquel trabajo escolar quedó tan bien, que me pareció genial si existiera la posibilidad de trabajar en ello.

Paralelamente me encontraba en la crisis juvenil de no saber en qué aplicar la carrera de la cual me titulé; ya había incursionado en la investigación de mercados, en la docencia, en la cobertura de eventos y, aunque todo me gustaba, nada me apasionaba. Poco a poco identifiqué entre mis compañeros cierta determinación vocacional de la cual, aparentemente, yo carecía. ¿Será que aún deseaba, en el fondo de mi corazón, ser actriz, cantante, acaso?

Durante el último semestre de la carrera acudí a una prueba en video (casting) para un programa en televisión. Para mi sorpresa, obtuve un trabajo como conductora y entrevistadora, que más adelante se extendió hacia el guionismo y la locución en off (fuera de cuadro). Aquel programa se transmitía dentro y fuera de las fronteras de México, en los albores de la comunicación digital. Verme a cuadro, escuchar mi voz a través de las bocinas, me parecía increíble, surreal.

Mi primer trabajo formal en publicidad fue en una agencia mexicana con enorme potencial y gran visión. Ahí ingresé como redactora, en un año escalé un puesto y, al cabo de solo dos años, ya tenía encima la responsabilidad de una dirección creativa. Desde luego que mi desempeño fue… pésimo. No tenía la experiencia suficiente, por muchas ganas, tiempo, dedicación,  juventud y entusiasmo que empeñara. No fue sino hasta dos años más tarde, que pude afrontar exitosamente el puesto.

Durante mi estancia en esta empresa, participé en innumerables proyectos que involucraban producción auditiva y audiovisual. En algunas ocasiones, por necesidad, tenía que hacer de locutora. Poco a poco esto se transformó en mi búsqueda activa de aquellas ocasiones, mismas que disfrutaba enormemente. Escuchar mi voz en un video, en la radio o en la T.V. me devolvía la emoción dormida, pero jamás olvidada, de la “tercera llamada” de mis días más felices.

Penosamente, descubrí que la locución es un oficio y que no se encuentra academizada en ninguna parte. Debido a esto, tuve que buscar algún sitio en el cual estudiar, aprender y practicar la actuación vocal. ¡Había hallado mi verdadera pasión!

Di con la escuela de un querido y entrañable (hoy desaparecido del mundo terrenal) actor de doblale, quien, junto con otros magníficos locutores-profesores, me introdujo en el precioso oficio del entrenamiento vocal, la actuación, la locución comercial y el doblaje. Tomé todos los cursos a mi disposición, obtuve mi licencia, grabé mi primer demo de voz y lo hice llegar a las agencias de talento. Una soleada tarde, en medio de una comida familiar, recibí alegremente mi primer llamado profesional para grabar. No un llamado programado por mis compañeros de la agencia, no un texto que yo misma habría escrito… sino un llamado “de verdad”.

Después de 15 años entre micrófonos, textos, estudios de grabación, contratos, negociaciones con clientes, productores, directores, agencias, compañeros, entre muchos otros vericuetos y recovecos implicados en esta carrera (loución y doblaje), debo decir que, si mañana obtuviese  todo el dinero del mundo, aún me levantaría cada día feliz de estar frente a un micrófono, inconmensurablemente agradecida por la oportunidad cotidiana que tengo de fluir en una actividad artística y comercial tan satisfactoria, que me permite seguir viviendo, a cada hora, en tercera, tercera llamada.

Maggie Guzmán

Locutora.
Actriz.
Docente.
Publicista.